Hablemos de educación financiera
¿Siempre quisiste aprender a manejar tu dinero y no sabés por dónde empezar? Una cosa es tu situación financiera y otra tu situación económica; de la segunda hablaremos en otra nota. Las finanzas tienen que ver con la disponibilidad de fondos que tengas, y tener dinero no siempre significa estar ganando: podés tener fondos y también deudas, y eso se analiza en el estado de ganancias y pérdidas.
Para empezar, tomá nota de estos cuatro puntos y trabajá sobre ellos.
1. Conocé tus números
Anotá con detalle todos tus ingresos y todos tus gastos. No todo lo que ingresa es una venta de hoy: puede ser un préstamo, un aporte de otro trabajo o el cobro de tarjetas por ventas pasadas. Todo eso es ingreso de fondos, y lo que analizamos es cuánto tenés disponible en un período. Si tenés cuenta bancaria, incluila también.
Con los gastos, anotá absolutamente todos, desde el alquiler hasta el café de la tarde. Saber dónde estás parado es el primer paso para avanzar.
Si sos emprendedor, es probable que tengas mezclados los gastos personales con los del negocio. Depuralos: registrá solo los del negocio y anotá lo que usás para tu vida personal como retiro personal. Así vas a saber cuánto retirás, cuánto ganás y cuánto gastás por mes.
2. Dividí tus ingresos con la regla 50/30/20
Es un buen punto de partida: 50% para necesidades (vivienda, comida), 30% para gustos, sin exagerar, y 20% para ahorro o pago de deudas.
Una variante es empezar al revés: separar el 20% apenas ingresa, porque te ponés una meta y esos ahorros te ayudan a alcanzarla. Después cubrís tus obligaciones y, con lo que queda, te das algunos gustos. Si no alcanza, hay que revisar los gastos o aumentar los ingresos, y para eso hay que aprender a gestionar la empresa.
3. Creá un fondo de emergencia
Si estás empezando, enfocate en construirlo. Ahorrar entre 3 y 6 meses de tus gastos básicos te da tranquilidad ante cualquier imprevisto. Para eso definí qué entendés por emergencia:
- Tiene que ver con el negocio.
- Debe ser algo extraordinario.
- Definí el monto, de modo que una vez constituido te quedes tranquilo, y guardalo donde vaya ganando intereses (fondo común de inversión, billetera virtual, según el monto).
4. Hacé un plan de acción
Establecé metas financieras claras y relacionadas con el negocio. El desafío es educarte como empresario y separar la empresa de tu vida y tu economía personal: la empresa tiene sus propios flujos.
Por ejemplo, planificá las compras a futuro, los gastos fijos a un año vista como mínimo, el pago de deudas a plazo y alguna inversión para que la empresa crezca, como incorporar tecnología o sumar empleados. Un viaje de placer va en tu plan personal; en el de la empresa van solo los viajes por negocios o congresos de tu actividad. Definí los montos y volcalos en un Excel, mes por mes, hasta cubrir al menos un año. Las apps también ayudan a mantenerte organizado.
Tus finanzas necesitan dirección. No importa cuánto ganes, sino cómo lo administrás. ¿Qué vas a hacer hoy para empezar a organizarlas?